De un modo general, puede decirse que una Indicación Geográfica Protegida es el nombre de una región o lugar determinado que sirve para designar un producto originario de esa región o lugar y cuya reputación se atribuye a ese origen geográfico.
Con otras palabras, para que un producto pueda beneficiarse de una I.G.P., tiene que demostrar el vínculo con el medio geográfico sigue presente en, al menos, una de las etapas de la producción, de la transformación o de la elaboración, es decir, tiene que demostrar que por lo menos una parte de su ciclo productivo tiene origen en el lugar que le da el nombre y que tiene una reputación asociada a esa misma región, de tal forma que sea posible ligar alguna de las características del producto a los suelos, clima, razas animales o variedades vegetales o al saber hacer de las gentes de dicha región. |
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